viernes, 29 de agosto de 2008

Preguntas Generadoras de Literatura Infantil.


1. ¿Cómo el profesor en clase de lengua castellana podría abordar con sus estudiantes el concepto de lenguaje?

El método más natural para aumentar la competencia lingüística, y por ende el más efectivo, es partir de cómo se adquiere la lengua en la infancia y cómo se va perfeccionado su uso: las personas pequeñas, movidas por el afán de comunicarse, aprenden la lengua por un proceso de imitación de lo que se habla en su entorno. A través de este proceso de imitación se adquiere de forma inconsciente el sistema de la lengua, sin mayor reflexión que el observar si la respuesta a nuestros enunciados es positiva o negativa. Cuando cometemos alguna aberración, las personas de nuestro entorno, nos corrigen de forma dogmática (“se dice aprieta y no apreta, desavenencia y no desaveniencia, detrás de mí y no detrás mía, por ejemplo), con lo que nos están dando las primeras lecciones de gramática. Dependiendo de nuestro entorno –más o menos preocupado por el uso de la lengua-, así la adquirimos nosotros. De ahí las desigualdades que se producen en el uso de la lengua desde la infancia -desigualdades que trata de paliar, entre otras cosas, la clase de lengua-. Es tan importante el entorno en el que adquirimos la lengua que nos deja marcados prácticamente de por vida y nos lleva a utilizar una serie de palabras de forma incorrecta ( barraquera por verraquera, por ejemplo) o a utilizar mal el género o el modo verbal ( la aljibe, la coñac o ayer pasemos por aquí, por ejemplo) o a ser ceceante, jejeantes, seseantes, yeístas, etc.
La clase de lengua, la de cualquier materia en general, se ha de convertir en el nuevo entorno en el que el alumno, combinando la imitación espontánea y la corrección del compañero o del profesor, perfeccione el uso de lengua. Esto supone que la enseñanza-aprendizaje de la lengua materna ha de consistir en el desarrollo dirigido del inicial proceso de imitación espontáneo, pues no es memorizando reglas como se aprende una lengua, sino practicándola y corrigiendo errores en contextos reales.
Serán los propios alumnos, con sus manifestaciones orales y textos escritos, los que nos irán marcando sus necesidades. La utilización que ellos hacen de la lengua nos mostrará, por ejemplo, que no basta con aprenderse de memoria las preposiciones en español, que su utilización es compleja y hemos de tener cuidado a la hora de emplearlas para no caer en errores del tipo: me alegro que te vaya bien o nos alegra de que seas feliz, por ejemplo. Y nos veremos en la necesidad de experimentar con ellas en construcciones del tipo: sentarse a la mesa, sentarse en el suelo, sentarse sobre una caja. Observaremos que, a la hora de realizar una construcción subordinada condicional, por ejemplo, utilizan casi siempre el nexo si (si me ayudas, acabaré antes), y tendremos que proponerles que utilicen otros nexos –como, a condición de que, siempre que, etc.- para que amplíen sus recursos expresivos. En fin, las posibilidades de ejercicios conducentes a la destreza en el manejo de la lengua son infinitas.
Y es ahora, en el momento de corregir o experimentar en el uso de la lengua, cuando debemos utilizar la gramática, cuando la reflexión sobre la lengua se hace necesaria, tiene sentido y deja de ser un estudio estéril y tedioso. El alumno necesita y requiere la explicación, ya no puede hacernos la pregunta ¿y esto para qué sirve? Y es que la gramática, como el diccionario, es un material más con el que trabajamos, deja de ser un fin en sí misma y se convierte en un instrumento para alcanzar otros objetivos más amplios y necesarios, lo que no implica que la vayamos a utilizar menos, sino de forma más racional. El peligro puede estar en que, como el diccionario, se emplee menos de lo que debiéramos. Ahora creo que se entiende lo que dije al principio sobre cuestionar el modelo de libro de texto actual.
Pero donde más cojean los libros de texto y las programaciones en general es en lo que se refiere a la actividad del hablar. Aunque parezca una paradoja, la expresión oral, la más necesaria sin duda, ha estado al margen de la enseñanza de la lengua, hasta el punto de que ni en clase se habla. Los profesores de lengua ni damos orientaciones ni practicamos esa actividad, entre otras razones porque no se nos ha enseñado a hablar en público, y mal se puede enseñar lo que no se sabe. Lo que no implica que debamos perseverar en la omisión de la lengua oral, tanto en su aspecto coloquial como formal.
Todos somos conscientes de que podemos hablar horas y horas de forma distendida con un amigo sin ningún problema. Sin embargo, cuando las circunstancias nos obligan a hablar en público, nos ponemos tan nerviosos que no podemos razonar con fluidez, concentrar la atención ni recordar qué teníamos pensado decir. La lengua se nos pega al paladar, las manos nos sudan, las piernas nos tiemblan y perdemos la voz o se nos vuelve chillona, aguda y desagradable. De forma inconsciente nos encontramos nerviosos porque nos vemos ante una situación a la que no estamos habituados. Para evitar esta situación no hay nada como practicar y practicar.
Finalmente Para fomentar el uso del registro formal de la lengua, tarea lenta que requiere la labor de muchos años, debemos analizar tertulias, debates, coloquios, comentarios, etc. de radio y televisión para extraer los recursos que se han empleado y, a través de la práctica, utilizarlos con solvencia. No nos interesan los discursos de Castelar, por ejemplo, por perfectos que sean. Si no vestimos como él porque sería un anacronismo, no entendemos por qué debemos imitar su forma de expresarse, cuando, además, ni las normas de la oratoria actual son las mismas que las de entonces. Para llevar a la práctica en el aula la actividad del discurso oral es imprescindible el uso de la grabadora como material didáctico: oyendo los propios textos es como se pule el estilo y se corrigen los errores gramaticales, de estructura del texto, de vocabulario, de entonación y ritmo, etc.

2. ¿Cómo influye la literatura en la personalidad y mente de los niños y las niñas?
El proceso de desarrollo en los seres humanos dura toda la vida, es una dinámica de cambios y transformaciones interrelacionados y se da en la persona como ser individual y como ser social. En este último aspecto el desarrollo se da por el proceso de socialización, el cual tiene especial importancia en la infancia, ya que los niños aprenden a comportarse y funcionar como miembros de la sociedad por primera vez. Aquí influyen los llamados agentes de socialización, que son: la familia y la escuela.
Por otra parte los cuentos de hadas clásicos como Cenicienta, Blanca Nieves y muchas más están cargados de mensajes sutiles y muchos no tan sutiles, de que la belleza es inherentemente buena y se debe recompensar, mientras que las personas que son feas son malvadas y malignas.
Algunos otros personajes hacen surgir el fanatismo de todo tipo: los obesos, los obsesivos con la salud e higiene personal, los atletas consumados, los drogadictos, los alcohólicos y los hombres que viven todo el día pensando en como demostrar su fuerza, y las mujeres deber ser sumamente feministas y vanidosas, un ejemplo de esto serían los “Pitufos”, donde una aldea, en medio de un bosque, resaltan los estereotipos más que nada, los personajes tenían que ser temáticos para ser alguien en la sociedad, por lo que talvez, algún niño, con valores débiles, puede adoptar alguna forma parecida de actuar o estereotipos que admirar.
Sin embargo, Alicia en el país de las maravillas (1951) inaugura una nueva época de personajes femeninos, más activos e independientes. Alicia es todo menos pasiva. Peter Pan (1953) muestra un dinamismo de acción y una libertad de espíritu que antecede las expectativas de una década con esperanzas y actitudes nuevas. Cenicienta (1950) todavía pertenece al estereotipo de la justicia que llega a través de la belleza y la inocencia, una fórmula que se repite por última vez en La Bella Durmiente (1959).
Finalmente los padres de familia tienen la gran tarea de orientar la lectura de los libros que a diario están expuesto los infantes a leer o escuchar, aunque es de suponer que aparentemente los libros deben poseer un contenido sano y que vayan implícitas moralejas que enseñen a los niños cosas positivas; siempre y cuando ya tenga la capacidad de comprenderlas. Es aquí cuando se debe instruir a los niños de la manera más clara posible que las personas mayores o que no son muy agraciadas en cuanto a la belleza física no siempre son malas. Incluso a las niñas puede leer libros en las cuales las protagonistas son mujeres hermosas y con cuerpos estilizados pues éstas irán creciendo con esa idea y cuando lleguen a la edad de 13 a 15 años es posible que se encuentren con algo triste al contemplarse ante un espejo y eso afectaría a su autoestima.

3. ¿Que relación podemos establecer entre literatura y arte?
La influencia de la obra de algunos pintores importantes en la labor de los ilustradores de la literatura infantil. De manera consciente y deliberada en la mayor parte de las ocasiones, dicha influencia se deja sentir de una forma no muy diferente a como se produce en otros muchos campos de la creación actual. Así ocurre en la publicidad, en la fotografía, en el cine o en la ilustración en general, dada la omnipresencia de las imágenes en nuestro mundo desde la época de su reproductibilidad técnica.
Lejos de constituir una propuesta unitaria, la utilización de obras artísticas como ilustraciones que inspiran una historia incluye un número importante de variantes, que van desde la mera reproducción hasta su utilización como punto de partida para realizar una recreación, más o menos fidedigna según los casos y el carisma de la intervención del ilustrador/recreador, auténtico creador en muchas ocasiones de una imagen/obra artística nueva.
Finalmente todo texto posee un cierto e intencionado aire poético, basado en la repetición de expresiones así como su disposición en las páginas, en columnas irregulares inmersas en las ilustraciones sin solución de continuidad. Todo ello, texto e imágenes, incide en las notas de espontaneidad, fantasía poética y utilización de un rico repertorio de recursos creativos que confluyen en la obra.
No hay que olvidar que algunos autores utilizan la poesía como elemento importante en su creación, bien a través de las palabras escritas, o con algunas palabras muy bien elegidas y combinadas con unos pocos elementos pintados.

4. ¿Se puede hablar de elementos o indicadores de lo literario?
Con mucha frecuencia se manifiesta que la literatura esta impregnada de mundos irreales, de personajes fantásticos, de aparatos mágicos, de redondeces lúdicas, de juegos literarios y de recursos folclóricos, ya sea mezclando todos estos elementos, aislándolos y aun formando características que hacen que los críticos, los estudiosos de la literatura y los mismos autores hablen de literatura fantástica, literatura maravillosa, realismo, realismo mágico y, en fin, otros términos que reúnen obras, autores, movimientos o simplemente encasillan un determinado tipo de lectura.
¨ En primer lugar citemos lo real, en el campo literario forma parte de la obra porque describe en forma objetiva, concreta y exacta las obras literarias.
¨ En lo referente a lo mágico, este elemento muestra la búsqueda del hechizo,


del encantamiento, tan bien trabajado por literatos que se orientan hacia la literatura infantil.
¨ Aunque la fantasía irrumpe desde épocas muy remotas en la concepción humana y en su acercamiento a la realidad, en este lado del mundo se ha tratado de revalorar últimamente. A la sombra de hechos naturales y sobrenaturales no explicados por el hombre, se alimento esta facultad, capaz de producir objetos presentes (Aristóteles) en nuestra conciencia, la cual a menudo se confunde con la imaginación.
¨ Si bien es cierto que lo maravilloso se refiere a un hecho que asombra o causa admiración, lo imaginario, usado indistintamente para referirse a lo fantástico, esta íntimamente ligado a ello y alude a dos funciones que apuntan hacia el conocimiento y la invención. La primera, como una potencia que reproduce percepciones y las organiza y la segunda, como una capacidad de reproducir, organizar y establecer ordenes diferentes.
¨ Hay un aspecto importante referido a lo lúdico; el juego es una de las constantes del comportamiento del hombre, supones reglas que al principio se limitan al intento de imitación sin normas y con el propósito de divertirse. Posteriormente se orienta hacia el triunfo, merced a un planteamiento y a una elaboración concreta y finalmente, en el caso artístico, propende una vuelta hacia el sentido primigenio: el deleite, el placer, la diversión y el encantamiento a través de elaboraciones de formas o de contenidos.
¨ El termino folclor en la literatura trata de abarcar todo el conjunto de tradiciones, costumbres y leyendas una determinada región. Generalmente en el folclor se utiliza un lenguaje de fácil comprensión, familiar, cotidiano.
¨ Para finalizar el punto de lo literario se refiere a un proceso de recreación de la realidad, un proceso a nivel conceptual y formal, donde el autor, gracias a su imaginación, establece un nuevo orden: recrea con el fin de “encantar”, deleitar, informar y llegar a un público, el cual también es recreador y co – creador de esa nueva realidad.
¨
5. ¿Podemos definir hoy la literatura infantil?
Al hablar de literatura infantil, nos introducimos necesariamente en un tema que ha originado grandes controversias y que, seguramente, seguirá suscitando cuestionamientos futuros en cuanto se refiere a la necesidad de su existencia, a su esencia misma, a su utilidad y manejo dentro de los programas escolares

y su relación con la naturaleza infantil. Lo cierto es que la idea de una literatura para niños se pierde en el tiempo; se habla de ella indistintamente, para negarla, para acomodarla a una idea particular de lo que debiera ser o para reconocerla como parte integral de la literatura de un pueblo o del caudal creativo de un escritor. Y para cada posición se encuentran las mejores razones para fundamentarla.
Ahora bien, creemos que para dudar de la existencia de la literatura infantil, no es menos que negar la producción literaria de unos hombres que reflejan el más íntimo anhelo del hombre adulto: ser un niño.
Pero desde los más escépticos que se empeñan en negarla, hasta las visiones más optimistas que la consideran fructífera, continúan designando su “objeto de estudio”: LITERATURA INFANTIL. Ello nos prueba de la manera más primitiva que hay “algo” dentro de la historia literaria de la humanidad a lo que podemos dar tal denominación.

6. ¿Qué papel juegan los adultos en este tipo de literatura?
La literatura infantil, tan necesaria para el estímulo intelectual de nuestros niños, sigue siendo una suerte de pariente pobre de la literatura para adultos. Sin embargo, poco a poco empieza a haber conciencia de la importancia de esta rama de la literatura y de las condiciones que exige a los escritores.
En consecuencia la literatura creada para los niños, dedicada expresamente a ellos bajo la forma de cuentos, novelas, poemas, obras de teatro, historietas, libros de imágenes. En su intento de adecuación al niño los adultos, durante muchos años, le han ofrecido literatura bajo el viejo lema de Comenius (1658)de «instruir deleitando» y la finalidad didáctica de prepararle como hombre del mañana. Esos libros aburridos y fastidiosos no perduran. En cambio permanecen relatos muy antiguos nacidos de la imaginación porque el niño siempre ha sabido defenderse de las lecturas edificantes. Aquí se encuentran clásicos de la literatura infantil universal como Andersen, Collodi, Lewis Carroll, Richmal Crompton o James Barrie con sus inolvidables relatos:
El patito feo, Aventuras de Pinocho, Alicia en el país de las maravillas, Aventuras de Guillermo y Peter Pan. Y todos los autores actuales que crean una literatura basada en lo que el niño es y no en lo que se pretende que sea, dirigida a darle placer y respuesta a su problemática vital. Se editan con regularidad catálogos y guías bibliográficas que seleccionan las mejores obras de la cuantiosa producción actual. Son recomendables los de la Asociación de Maestros Rosa Sensat, Fundación Germán Sánchez Ruipérez y la Internationale Jugendbibliothek, así como los de las revistas especializadas Bookbird, Nous voulons lire, CLIJ o Peonza.
Para las primeras edades, pero con incursiones cada vez más frecuentes en
otras etapas, es muy importante la producción actual basada en las imágenes y los recursos y novedades gráficas, con texto muy reducido o inexistente, que se dirige a la globalidad cognitiva y sensoperceptiva del niño para introducirlo de forma lúdica en el mundo de la lectura. Todo un mundo de sugerencias en torno a los álbumes figurativos, los relatos ilustrados y los libros-juguete: libros musicales, con bichitos, realizados con un material distinto en cada página, libros-teatro, libros acordeón, libros puzzle, lavables, hinchables...
Finalmente, en esta delimitación del corpus hay que hacer de nuevo mención expresa a ciertas obras destinadas al público infantil, generalmente presentadas en series y con abundantes ilustraciones, cuyos protagonistas pasan por variados escenarios y situaciones del entorno cotidiano: el mercado, la playa, el colegio... Constituyen, efectivamente, una instrumentalización didáctica del libro para niños con la finalidad de ofrecer información y conocimientos de modo atractivo, pero, en su mayoría, no son propiamente literatura infantil porque los objetivos didácticos sobrepasan con mucho sus logros estéticos. La presencia masiva en la biblioteca escolar de estas obras pseudoliterarias sobrepasa con frecuencia las de la literatura adoptada y los buenos libros de la creada. Ello es reflejo de una visión confusa sobre lo que es y no es literatura infantil y también testimonio de la sempiterna finalidad didáctica, todavía no superada, que continúa condicionando la postura de muchos educadores y el carácter de su mediación entre la literatura y el niño. Contra ella debemos alertar a los nuevos profesores.

7. ¿Se podrá establecer algún tipo de relación entre lo real, lo mágico, lo fantástico, lo imaginario, lo lúdico, el folclor y lo literario?
El primer paso consistirá en establecer y precisar, con la mayor claridad posible, los límites de nuestro objeto de estudio, que podemos denominar convencionalmente como relato breve tradicional, dentro del amplio campo del folklore literario. Así, el relato breve tradicional, en cuanto especie del género narrativo oral literario, ocupa en la actualidad un espacio teórico que puede ser delimitado claramente con fines operativos frente a otros tipos de literatura oral no narrativa —canciones líricas—, frente a manifestaciones de la narrativa oral no literaria —historia oral—, frente al mito, e incluso frente a otras especies de la narrativa literaria oral —canciones narrativas—. Igualmente, el relato breve tradicional, más comúnmente denominado cuento —al que se adjetiva de tradicional, folklórico, oral o popular— se puede caracterizar pragmáticamente por su peculiar proceso de comunicación que implica elementos propios de la narración, referidos al discurso, y elementos propios de la representación teatral en su forma de actualización, además de aquellas características que le son propias. Entre estas últimas cabe citar la naturaleza oral que no sólo caracteriza a este género literario, sino que además está en su origen, pues surge como texto oral, frente a la narración e incluso el teatro, que se originan como texto escrito. En el caso del teatro encontramos generalmente un diálogo que está destinado a ser escenificado, puesto que virtualmente
incluye una representación; el relato tradicional no incluye virtualmente una representación porque es en sí mismo representación.

8. ¿Se puede recopilar obras, autores y corrientes que hablen de lo literario infantil, a nivel mundial, español, hispanoamericano y colombiano?
Biblioteca de Literatura Infantil y Juvenil [En línea]
Disponible: http://www.cervantesvirtual.com/portal/platero/ [16/09/04]
La Biblioteca Virtual de Literatura Infantil y Juvenil, vinculada a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, nace a partir del desconocimiento de los textos y de los autores de literatura infantil en España y en Hispanoamérica con el compromiso de recuperar aquellas obras de nuestra tradición literaria cuyo receptor específico es el niño y que hoy resultan inaccesibles. Se han digitalizado una cincuentena de títulos y se espera alcanzar el centenar. Cuenta fundamentalmente con el acceso a colecciones particulares y al Fondo Antiguo "Carmen Bravo-Villasante" de la Universidad de Castilla-La Mancha. Se digitalizan también obras actuales cedidas generosamente por sus autores. Pretende convertirse en un portal de referencia en todo lo referido a la Literatura Infantil. Es una herramienta complementaria de la educación literaria que debe comenzar en la familia y desarrollarse en la escuela y en la biblioteca. Se incorporarán otros recursos como: Biblioteca de Autores Contemporáneos, Biblioteca de Ilustradores, Tesis Doctorales, Catálogo de Textos Teatrales, Revistas, Actas de Congresos, Cursos y Seminarios, Enlaces de interés. Presenta: Catálogo, Hemeroteca, Biblioteca Encantada, Biblioteca de Signos, Biblioteca de Investigación, Imágenes, Investigación, Talleres, Propuestas, CEPLI, Estadística, Biblioteca de Enlaces. Las áreas temáticas son: Literatura Infantil y Juvenil Española y Latinoamericana. Se dirige por un lado, a todas las personas implicadas en el proceso educativo: alumnos, docentes, padres y bibliotecarios; por otro, a investigadores y personas interesadas en la recuperación de la literatura infantil española e hispanoamericana.

9. ¿Por qué es considerado el cuento de hadas como un arte?
Los cuentos rompen el marco referencial para el niño, al ofrecerle realidades distintas, vista de forma distinta a la habitual hasta ese momento solo se relacionaba con sus interlocutores y con los objetos de su mundo próximo y conocido, porque mediante el cuento, el narrador intenta presentar o personificar para el niño, objetos, animales, hechos que no solo le son extraños, sino que cobran perspectivas y características inéditas (nuevas) en él. Por otra parte, el lenguaje empleado en el cuento por sencillo que sea participa del lenguaje habitual. El desentrañar ese código nuevo y misterioso para el niño supone para él, una serie de posibilidades insospechadas.

Desde esta perspectiva lo que caracteriza a un buen cuento de hadas, a los mejores y más completos, es que por muy insensato que sea el argumento, por muy fantásticas y terribles que sean sus aventuras, en el momento del clímax puede hacerle contener la respiración al lector, niño o adulto, puede acelerar y encogerle el corazón y colocarlo casi, o sin casi al borde de las lágrimas, como lo haría cualquier otra forma de arte literario, pero manteniendo siempre sus cualidades específicas.
Volviendo a la cuestión inicial ¿qué nos puede enseñar la literatura?, el sencillo cuento ‘de niños’ de una de las escritoras con más renombre universal en relación con la literatura infantil, rebosa de temas, imágenes y bellas palabras merecedoras la pena que los niños los sigan conociendo a través de su fascinante lectura: Ofrecen precisamente una posibilidad para que los lectores jóvenes experimenten sensaciones diferentes a su vida cotidiana y se involucren en los variados temas, ya que en el fondo se trata de sentimientos y experiencias vitales: la enfermedad y pobreza, el amor y el odio, la soledad, el miedo y el consuelo, la aventura, la separación y el reencuentro, otros mundos y lugares aparte del nuestro que nos rodea, la lucha por convicciones propias y la responsabilidad de cada uno, la liberación y opresión, la vida y la muerte.

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